Embarazo y varices

Embarazo y varices: ¿Juntos para siempre?

A menudo se hace referencia al embarazo como uno de los factores de riesgo para las varices. En parte, eso es cierto. Sin embargo, nos proponemos analizar este problema desde una perspectiva diferente. El embarazo es una oportunidad para prestar atención a la salud de las piernas, porque en este momento especialmente son las que más cuidados necesitan.

Según las estadísticas, más del 80 % de las mujeres que visitan al médico con síntomas de varices tienen al menos un hijo1. Esto es fácil de explicar. Durante el embarazo y el parto, el cuerpo de la mujer experimenta cambios notables1. Concretamente, el sistema endocrino se reestructura, lo que lleva al debilitamiento de la pared venosa. En mujeres embarazadas, el volumen de sangre circulante aumenta, lo que provoca una carga adicional en todo el sistema venoso. Cada mes, el crecimiento uterino provoca un aumento de la presión de las venas en la pelvis. Finalmente, el peso aumenta, y esto es siempre un factor de riesgo grave para el desarrollo de las varices.

Por supuesto, no hay un «caso» común. No todas las mujeres experimentan un problema de piernas cansadas o varices durante el embarazo. Esto depende en gran medida de las particularidades individuales del organismo, incluida la herencia, la elasticidad natural de las venas y el funcionamiento de la válvula cardíaca. Sin embargo, si en el primer embarazo los síntomas aparecen solo en el 20-30 % de las mujeres, en cada embarazo siguiente los riesgos aumentan. En el segundo embarazo, las estadísticas muestran un porcentaje de entre 40-60 %, y en el tercero, las varices (o enfermedad venosa crónica) ya se presentan en el 80 % de los casos2. Por lo tanto, es útil conocer las medidas apropiadas para las mujeres durante este período de sus vidas para prevenir y tratar las varices.

Prevención

Incluso si una mujer nunca antes ha experimentado síntomas de varices, los expertos generalmente recomiendan tomar algunas precauciones simples.

  • Si no hay ninguna contraindicación por parte del ginecólogo, debes agregar a tu día a día alguna actividad física ligera que te ayude a mejorar la circulación sanguínea en las piernas. Por ejemplo, caminar y nadar (preferiblemente en grupos especiales para futuras mamás).
  • También puedes hacer ejercicios sencillos en casa con regularidad: hacer movimientos circulares con el pie, levantar los dedos del pie, transferir el peso desde los talones hasta las puntas de los pies.
  • Descansa las piernas, no pases todo el día en posición vertical ni al contrario, solo sentada. Si sientes pesadez, puedes sentarte manteniendo los pies por encima de la cadera.
  • En algunos casos (o al final del embarazo) se recomienda usar medias de compresión, pero pide asesoramiento para elegir qué tipo. Es mejor seguir el consejo de un especialista.
  • No te sientes con las piernas cruzadas, ya que las venas se comprimen en la pelvis, las cuales ya están experimentando una presión arterial alta durante el embarazo.
  • Cuida tu peso; por muy grande que sea la tentación en este momento de abandonar todas las dietas y prohibiciones, exceder el límite (que generalmente lo define el médico) puede afectar seriamente el estado de las venas.

Tratamiento

La primera regla y la más importante: No tomes iniciativas. Toda mujer embarazada sabe que cualquier medicamento solo puede usarse si se ha consultado al médico (se recomienda siempre consultar a su médico o farmacéutico en el caso de los medicamentossujetos a prescripción). Cuando tengas los primeros síntomas de enfermedad venosa crónica (como hinchazón, dolor y sensación de pesadez en las piernas, aparición de venas rotas en la piel, etc.), debes consultar a un profesional sanitario. A veces, las varices durante el embarazo pueden deteriorarse rápidamente y causar complicaciones. Por lo tanto, es muy importante consultar a un profesional sanitario desde el primer trimestre.

Sin embargo, es mucho más importante darle solución y no posponerlo hasta después del parto. El éxito aquí depende de hasta qué punto una madre joven toma todas las medidas necesarias para restaurar la salud de sus piernas.

En cualquier caso, el embarazo es el mejor momento para ocuparnos de nosotras mismas, porque después del parto todas las fuerzas se concentran en el cuidado del bebé, y la joven madre a menudo no tiene tiempo para cuidarse a sí misma. De hecho, durante este período, necesitará más que nunca la fuerza, la vitalidad y la salud de sus piernas.

1Schuitz-Ehrenburg U. et al. Estudio epidemiológico prospectivo del inicio de las venas varicosas (Estudio Bochum I-IV) // Phlebology 2009, 38.17-25

2Estudio prospectivo de observación SPECTRUM: Registro de pacientes con enfermedades crónicas venosas de las extremidades inferiores, Pr. V. S. Saveljev, PHLEBOLOGY, 1, 2012

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Lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico.

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