Cómo elegir los zapatos adecuados para la varices o enfermedad venosa crónica?

Elegir el calzado correcto es una parte importante de la prevención y el tratamiento de la flebitis. El calzado debe cumplir múltiples requisitos: Que sea cómodo y seguro para caminar, que alivie el peso que soportan los pies y que no obstaculice el flujo de la sangre. ¿Qué debemos recordar siempre que vayamos a comprar unos zapatos?

En primer lugar, establezcamos algunas reglas generales que se pueden aplicar independientemente de la temporada y del tipo de zapato: 

  1. El zapato debe ser cómodo y al mismo tiempo debe mantener el pie ajustado. ¿Qué significa eso? Significa que hay que conseguir un fino equilibrio: no elijas zapatos muy ajustados y duros, pero a la vez escoge zapatos que soporten la planta del pie de manera uniforme desde todos los lados.
  2. Para lograr este equilibrio, al comprar un nuevo par de zapatos no hay que ir con prisas. Dese tiempo para sentirlo en el pie: ¿Le oprime la puntera? ¿Es cómoda la suela? ¿Le va bien de número? Camine por la tienda unos minutos, ponte de puntillas, mueve los dedos; si te sientes incómodo, ese modelo no te conviene.
  3. Para elegir correctamente un par de zapatos, es mejor comprarlos por la tarde. Es exactamente entonces cuando es más probable que aparezca el cansancio y la hinchazón en las piernas. Bajo estas circunstancias, seguro que verás si ese par de zapatos está hecho para ti o no.
  4. En la vida diaria deberás olvidarte de los tacones altos; la altura adecuada del tacón no debe exceder los 3-4 cm. Pero los zapatos bajos tampoco son la panacea. En ambos casos, la planta del pie está deformada e impide el funcionamiento normal de las articulaciones y los músculos, lo que lleva a la flebitis.
  5. Calidad y más calidad: los zapatos deben estar hechos de materiales naturales, de piel de buena calidad, que tengan una suela cómoda, etc.
  6. Si tienes síntomas de flebitis varices o enfermedad venosa crónica y deseas elegir los zapatos adecuados, es mejor consultar a un experto para obtener asesoramiento personalizado. Además, puedes contactar con un especialista ortopédico, que te mostrará exactamente la suela que se adapta a sus pies.

Hablemos ahora de zapatos para cada estación:

Primavera-verano

En la mayoría de los casos, el problema comienza principalmente durante la temporada de calor. Como es habitual, las sandalias y las chanclas no se adaptan bien al pie, y en estos zapatos no se pueden colocar suelas o refuerzos en el arco del pie. Si tu ortopedista insiste en un soporte adecuado de los pies, puedes pedir zapatos especiales o comprar zapatos apropiados en una tienda ortopédica.

Muchas mujeres prefieren usar bailarinas en verano, que aguantan bien el pie, pero no se tiene que abusar de ellas. Como hemos dicho, si usa siempre zapatos de suela plana, puede causar deformidades en la planta, problemas de circulación sanguínea y, por lo tanto, pueden aparecer síntomas de flebitis. Si finalmente decides comprarte unas bailarinas, elije unas que sean de piel auténtica, que mantendrán su forma durante mucho tiempo.

Si no hay instrucciones específicas, deberías optar por sandalias con talón cerrado, con correas en los tobillos, plataformas bajas o con un tacón bajo. El zapato de verano debe permitir que el pie «respire» para evitar el sobrecalentamiento.

Otoño-invierno

Al comprar botas, la forma de la suela o el tacón no es lo único importante. Al comprar un zapato de tacón alto, verifica cuánta presión se ejerce sobre los músculos de la pantorrilla: La pierna no debe quedar presionada dentro de las botas.

En cuanto a los zapatos deportivos, los cirujanos vasculares recomiendan que escojamos zapatillas deportivas de tela, con soportes especiales para el arco del pie. En las grandes tiendas de artículos deportivos, los asesores de ventas pueden ayudarte a elegir las zapatillas correctas, lo que te ayudará a mejorar la circulación sanguínea durante la caminata o el ejercicio físico.

Si no puedes decir no a los zapatos incómodos, puedes corregir la carga de los pies. Primero, descansa las piernas regularmente. Si se impone un código de vestimenta de tacón alto en su lugar de trabajo, intenta cambiar de zapatos durante el día. Por ejemplo, en la oficina usa tacones, pero de camino a casa usa zapatos cómodos.

Compartir esta entrada: